En política migratoria, países receptores como Chile, Perú y Colombia han transformado drásticamente sus dinámicas frente al flujo venezolano. Aunque Colombia avanzó años atrás con mecanismos de regularización como el ETPV (Estatuto Temporal de Protección), el agotamiento de estos marcos, sumado al endurecimiento de controles fronterizos y exigencias de visados en Chile y Perú, ha colocado a los migrantes venezolanos en un ecosistema de alta vulnerabilidad e informalidad.
Es en este complejo escenario donde se enmarca la advertencia del sociólogo Tomás Páez Bravo, presidente del Observatorio de la Diáspora Venezolana, quien durante su intervención en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, calificó la realidad actual de los venezolanos en el exterior como una “calamidad latente”, desencadenada principalmente por la falta de identidad documental, la dificultad para insertarse en el mercado laboral formal y las crecientes trancas burocráticas en las naciones de acogida.
Páez enfatizó en que la raíz central del problema no proviene de la receptividad social en los países vecinos, sino del abandono institucional del propio Estado venezolano.
“Venezuela no es un país xenófobo, sino que tiene un gobierno xenófobo que ha despreciado a la diáspora”, aseveró el especialista, recordando el discurso del presidente Nicolás Maduro ante la Asamblea General de la ONU, donde catalogó la migración masiva como una “invención del imperialismo”.
Frente a la parálisis consular de Caracas y las restricciones de política migratoria impuestas por los países de la región, Páez concluyó que la diáspora requiere con urgencia una respuesta coordinada entre los gobiernos receptores y los organismos internacionales para garantizar procesos reales de regularización, protección legal e integración económica.
Prensa Punto Fijo / El Impulso




