Dos meses sin ver la luz del camión del gas y casi tres semanas esperando después de haber pagado. Esa es la realidad que hoy mantiene contra la pared a los habitantes de Miraca, en el municipio Falcón, quienes exigen respuestas inmediatas ante lo que consideran un silencio injustificable por parte de la empresa distribuidora.
Fabiola Martínez, habitante de la zona, alzó la voz para visibilizar una crisis que ya no solo afecta los hogares, sino que ha tocado las puertas de las escuelas locales. Según relata, la última vez que fueron atendidos fue en el mes de abril. A mediados de mayo les exigieron el pago del servicio, la comunidad cumplió, pero hasta el sol de hoy los cilindros siguen vacíos en las casas y nadie da la cara.
Niños sin almuerzo y horarios recortados
La escasez de gas ya cobró su primera factura en el sector educativo. Martínez, quien labora en el preescolar de la comunidad, denunció que la institución ha tenido que reducir la carga horaria de las clases debido a la imposibilidad de procesar los alimentos.
«Tenemos la comida gracias a una fundación, pero ¿cómo se cocina si no hay gas? Nos estamos viendo obligados a despachar temprano a los niños porque no se les puede garantizar el comedor. Es una situación alarmante», fustigó.
El humo de la leña: Un peligro silencioso
Ante la desesperación de ver los fogones apagados, la única alternativa para muchos vecinos ha sido apelar a la vieja práctica de cocinar con leña. Sin embargo, el remedio está resultando peor que la enfermedad.
El humo constante en el sector está desatando una crisis de salud pública ambiental. Martínez alertó que en la comunidad hay una alta población de niños, adultos mayores y pacientes crónicos incluyendo asmáticos y diabéticos que ya están sufriendo las consecuencias respiratorias del fogón de leña. «La gente busca salvarse del hambre como sea, pero el humo está enfermando a los demás», aseguró.
Exigen respuestas a Víctor Clark y Alejandro Gutiérrez
Al ser consultados sobre la fecha del despacho, los líderes de calle manifiestan estar en un callejón sin salida, la empresa no les suministra información a ellos, y por ende, no hay respuestas para el vecino común. La misma situación de abandono la padecen varios pueblos adyacentes que dependen de la misma ruta de distribución.
Ante la gravedad del escenario, la comunidad de Miraca hace un exhorto público y un llamado enérgico al gobernador del estado Falcón, Víctor Clark, y al presidente de Gasfalca, Alejandro Gutiérrez, para que se apersonen o giren instrucciones precisas que permitan solventar esta situación. Los afectados recuerdan que el servicio ya fue cancelado y exigen que se habiliten canales de comunicación claros y se envíen las unidades de abordaje antes de que la salud y la educación del sector se sigan deteriorando.
Redacción: Prensa Punto Fijo




