Lo que comenzó como una sesión para terminar un tatuaje terminó en una tragedia que hoy es investigada por las autoridades.
Yenifer García Valencia falleció el pasado 15 de agosto en su vivienda, ubicada en la localidad de Rafael Uribe Uribe, en Bogotá, después de recibir una sedación mientras se realizaba un tatuaje a domicilio.
Yenifer había contratado al tatuador para continuar con el procedimiento y debido al dolor que le generaba la sesión, aceptó recibir medicamentos para permanecer sedada.
Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que, después de recibir los medicamentos, Yenifer comenzó a comportarse de una manera que llamó la atención de sus familiares. Según relató su familia, empezó a hablar de forma extraña, posteriormente quedó profundamente dormida y, poco después, dejó de responder.
La situación generó aún más interrogantes cuando en la vivienda fueron encontrados elementos relacionados con los medicamentos que presuntamente habrían sido utilizados durante el procedimiento.
La persona que habría suministrado la sedación figura como auxiliar de enfermería, situación que también hace parte de la investigación.
Ahora, las autoridades buscan establecer con precisión qué sustancias recibió Yenifer, en qué cantidades y si estas tuvieron alguna relación directa con su muerte.
El caso también encendió las alarmas frente a los riesgos de realizar procedimientos que involucren sedación fuera de entornos médicos adecuados, especialmente cuando se trata de procedimientos estéticos o corporales que no deberían realizarse sin las condiciones necesarias para atender una eventual emergencia.
Yenifer dejó tres hijos. Mientras avanza la investigación, sus familiares esperan respuestas sobre las circunstancias que llevaron a su muerte y que se establezca qué ocurrió realmente durante aquella sesión de tatuaje que terminó de manera inesperada.
Prensa Punto Fijo / Cactus24




