La Estación de Bombeo de Aguas Servidas Aeropuerto, ubicada en el oeste de Coro, es el corazón que late bajo el suelo para que las aguas residuales de 28 comunas no se estanquen y fluyan, como debe ser, hacia su tratamiento final. Hoy, ese corazón late con más fuerza.
La noticia no es que la estación esté operativa —lo está, con dos equipos que trabajan sin pausa—, sino que a ese esfuerzo diario se le suma un tercer equipo sumergible de 50 HP y 189 litros por segundo. Su llegada no es un lujo técnico ni una cifra para presumir en un informe: es la garantía de que el sistema tendrá margen de maniobra cuando la demanda apriete, cuando las lluvias arrecien o cuando uno de los motores necesite mantenimiento. Es, en palabras sencillas, la diferencia entre un servicio que aguanta y uno que se rompe.
Lo que no se ve en las fotos oficiales
La instalación del nuevo equipo no es el único trabajo que se está haciendo. Mientras los técnicos montan el motor, otros equipos ejecutan labores que pocas veces aparecen en los titulares: la limpieza profunda de las fosas con camiones hidrojet, el despeje de tuberías obstruidas, la adecuación de los accesos y la revisión del tablero de control. Es un trabajo silencioso, casi invisible, pero es el que garantiza que la bomba no se ahogue en su propio esfuerzo.
Para las 72.480 familias que viven en las parroquias Santa Ana, San Antonio y San Gabriel, este refuerzo significa algo muy concreto: que las aguas negras no volverán a las calles, que los malos olores tendrán menos espacio para aparecer y que la salud pública del oeste de Coro estará un poco mejor protegida.
Una pieza más de un rompecabezas mayor
Esta dotación no es un hecho aislado. Se suma a la rehabilitación integral que se entregó en julio pasado y forma parte de una agenda hídrica más amplia que Hidroven y MinAguas están ejecutando en el eje Centro de la ciudad, con la rehabilitación de la Estación Norte y la sustitución del colector de Pantano Abajo.
No se trata de una obra espectacular ni de un acto inaugural con bombos y platillos. Es una inversión silenciosa en la infraestructura que sostiene la vida diaria de miles de familias. Y aunque el tercer equipo aún no está en marcha, su sola presencia en el sitio es la señal de que el sistema se está preparando para dar un salto de calidad.

Prensa Punto Fijo




