El fallecido, oriundo de Miranda y residenciado en Punto Fijo, fue localizado en la bahía de San Nicolás. El caso revive la alarma por los más de 100 desaparecidos en rutas clandestinas hacia las islas ABC.
El cuerpo sin vida de Maikel Serrano, un albañil de 35 años oriundo del estado Miranda y residenciado en Punto Fijo, fue localizado en la bahía de San Nicolás, en la isla de Aruba, tras naufragar en una embarcación que zarpó desde el municipio Falcón, en la península de Paraguaná, en busca de oportunidades migratorias.
El hallazgo, registrado el pasado lunes 7 de septiembre y reseñado por el periodista falconiano Jhonnatam Petit, fue confirmado luego de que su esposa, residente en la isla, acudiera a identificar los restos. Serrano había intentado retornar al territorio neerlandés mediante una travesía marítima informal.
De acuerdo con datos aportados por allegados a la víctima, las circunstancias exactas del naufragio siguen envueltas en la incertidumbre. Hasta el momento, las autoridades no han precisado el número de pasajeros que viajaban a bordo de la lancha, las características de la embarcación ni los montos pagados a los operadores de estas rutas clandestinas.
Una ruta de alto riesgo en el Caribe
El trágico suceso vuelve a poner de relieve la peligrosa realidad de los desplazamientos ilegales entre las costas falconianas y las islas ABC (Aruba, Bonaire y Curazao). Aunque el trayecto en lancha rápida suele estimarse en unos 45 minutos, la falta de seguridad y la clandestinidad han convertido el paso en una trampa mortal.
Registros manejados por los propios familiares indican que más de 100 venezolanos continúan desaparecidos en estas aguas, una estadística silenciosa que mantiene en alerta a las comunidades de la península de Paraguaná. Ante este panorama, deudos y organizaciones exigen investigaciones exhaustivas tanto a las autoridades venezolanas como a las neerlandesas sobre las redes de tráfico de personas que operan en la zona.
El drama de la incertidumbre: historias que se repiten
La tragedia de Serrano coincide con testimonios de familias que aún buscan respuestas, como el caso de Yuseli Sosa. La mujer relató que su pareja —con quien mantiene una relación de 14 años— salió de Venezuela en una lancha rumbo a Aruba un viernes por la tarde y, desde entonces, perdió todo contacto.
Sosa indicó que la madrugada posterior al zarpe recibió un mensaje de una persona desconocida asegurándole que habían llegado bien; sin embargo, minutos después el chat fue eliminado y la cuenta de WhatsApp desactivada. Sin haber formalizado una denuncia ante las autoridades y aferrada a rumores sobre lanchas a la deriva en la zona de Noord, la mujer clama por apoyo institucional para conocer el paradero de su compañero.
El caso permanece en desarrollo mientras crecen los reclamos de familiares que exigen frenar el drama humano que continúa cobrando vidas en el mar Caribe.




