El protagonista es Antonio Sequera, quien ha decidido exponer el caso con el fin de que se ponga coto a esta práctica y las autoridades en materia de transporte que le metan el ojo a estas irregularidades.
«Salí este domingo al mediodía del terminal Big Low de San Diego, Carabobo, hacia Coro. Al llegar a Yaracal, argumentando poco combustible, nos cambiaron a otra buseta. Sin considerar el número de pasajeros de ambas unidades, hicieron el transbordo y quedamos de pie tres de los pasajeros que habíamos pagado el pasaje (12,00 USD). Exigí que me dieran un puesto, dado que había pagado completo, pero tanto el chofer como el colector se burlaron, me ignoraron y no tuvieron interés en resolver el problema.
Al llegar a la alcabala de Maicillal, expuse mi queja a un sargento de la GNB, quien tomó nota de mi cédula y la matrícula de la buseta, pero dijo que no tenían competencia y que colocara la denuncia al llegar al terminal de Coro.
Fui al área donde se paga la tasa de salida y me indicaron que no había ninguna persona de guardia para colocar el reclamo, que me dirigiera a la oficina del INTT. Lo hice de inmediato y resulta que allí no había nadie para atenderme».
«Siento que es un abuso, un irrespeto; no hay control sobre estas unidades, sobre las situaciones que se presentan en el viaje, entrada o salida de pasajeros, y menos una oficina de atención al usuario activa para defendernos de los atropellos que cometen estos choferes».
«Somos usuarios que pagamos por un servicio, merecemos respeto y atención, además de un asiento si se ha pagado por él»
«Insto a las autoridades competentes a vigilar el servicio de transporte que ofrecen los choferes y los colectores de estas unidades, el cual va de mal en peor y afecta al pasajero. No podemos seguir normalizando estas acciones; si estamos pagando por un servicio, tenemos el derecho de exigir que se cumpla de manera eficiente y respetuosa.
Gerardo Morón Sánchez




