Lo que comenzó como una hermosa historia en el puerto terminó convertida en una verdadera tragedia griega. Los Leones del Caracas le aplicaron todo su poder ofensivo a los Navegantes del Magallanes en un capítulo lleno de suspenso, lágrimas y un final que dejó a la nave desolada.
El drama comenzó a tejerse muy temprano. Caracas dio el primer golpe de efecto en la parte alta del primer episodio con un elevado de sacrificio de Leandro Cedeño que mandó al plato a Wilfredo Tovar, dejando a la fanaticada helada.
Pero la nave no pensaba quedarse de brazos cruzados. En la tercera entrada, Rusber Estrada hizo latir con fuerza el corazón turco en Valencia al conectar un apasionado cuadrangular entre los jardines izquierdo y central para traerse al plato a José Gómez. La llama del romance continuó en el cuarto inning, cuando Renato Núñez pegó su tercer jonrón del año de manera solitaria por todo el jardín central, encendiendo la ilusión de la afición magallanera.
Sin embargo, el destino tenía preparado un giro cruel. Leones igualó las acciones en la parte alta del quinto episodio con un sencillo de Wilfredo Tovar que impulsó a Brainer Bonaci. Acto seguido, y sin piedad alguna, Víctor Bericoto metió una línea hiriente para que Wuilfredo Antúnez anotara la del empate.
La tensión llegó a su punto más dramático y el juego se vio forzado a irse a extra innings. Fue allí donde los bates melenudos mostraron su cara más despiadada: se activaron con un ataque devastador de tres carreras que destruyó los sueños y la estabilidad emocional de los lanzadores turcos.
El puñal definitivo lo clavó Brainer Bonaci con un imparable por el jardín derecho, enviando al plato a Ricardo Cova y a José Rondón para poner la pizarra en un doloroso 8-3.
En la parte baja del décimo episodio, Sandy Gastón apareció en escena como el villano implacable, secó por completo las lágrimas de los bates turcos y colgó el último cero para bajar el telón y sellar una inolvidable barrida de fin de semana.




