A más de una década del desastre en el Centro de Refinación Paraguaná, las comunidades y la memoria colectiva recuerdan una de las páginas más oscuras de la industria petrolera nacional.
Hoy, 25 de agosto de 2026, se cumplen 14 años de la tragedia ocurrida en la refinería de Amuay, ubicada en la intercomunal Alí Primera del municipio Los Taques de Paraguaná, estado Falcón. Un desastre que ocasionó, según cifras oficiales, la muerte de unas 55 personas y dejó 156 heridos, un incidente que aún permanece en la memoria colectiva paraguanera como un hecho imborrable, sobre todo para quienes sufrieron en carne propia las consecuencias de aquella catástrofe.

Los hechos se desencadenaron a las 12:35 a.m. del 25 de agosto de 2012, momento en el que se recibió la primera alerta sobre la fuga de propano en el bloque 23 de almacenamiento del CRP Amuay. Esto provocó la actuación inmediata de los bomberos de PDVSA, quienes acordonaron la zona y cerraron la Avenida Bolívar de Judibana y la Av. Intercomunal Alí Primera. Exactamente a la 1:07 a.m. se produjo la violenta explosión de los gases acumulados, generando una onda expansiva de gran magnitud que causó graves daños a las estructuras aledañas y al Destacamento Nº 44 de la Guardia Nacional, además de desatar el pánico masivo en la población cercana.
La fuga de gas y su posterior detonación hicieron que se incendiaran al menos tres tanques de almacenamiento y otras instalaciones de la refinería. Las llamas alcanzaron los 30 metros de altura en la madrugada de aquel día, y 20 horas después seguían crepitando, generando un calor abrasador para los habitantes de los barrios ubicados a unos 300 metros del complejo. La explosión afectó a más de 3.000 viviendas, dejando a varias familias con sus hogares completamente destruidos.
Tras el siniestro, se conformó un panel de investigadores para determinar las causas, surgiendo un informe oficial en 2013 junto con otras versiones alternativas. Tal como señala el Observatorio de Ecología Política de Venezuela, las causas del desastre siguen siendo objeto de debate y controversia: mientras el Gobierno nacional atribuyó la explosión a un sabotaje impulsado por la oposición, sectores críticos y actores independientes han apuntado al incremento de accidentes como un claro indicativo de fallas estructurales dentro de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

A 14 años de su ocurrencia, la tragedia de Amuay continúa catalogada como uno de los peores desastres de la industria petrolera en la historia de Venezuela y uno de los accidentes industriales más mortíferos del mundo en los últimos tiempos.
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